sábado, 17 de diciembre de 2011

El plan



Tengo un plan

y mi plan
es atarte corto a mis letras
humedecer los bosque
evitando el crujir de la rama seca
llamar a las aves
que migraron a África
al llegar el invierno
espantar las moscas
hacer que hablen los colibríes
desnudar al viento
adornar tu pecho de verdades
hacer que hable el silencio
Tengo un plan
y lo llevaré a cabo
aunque me cueste el verso
aunque la punta del lapicero
pierda el aliento en el intento
aunque arriesgue el invierno
Tengo un plan
         Seguiré escribiendo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Horizonte


Te traigo entre las manos
un horizonte y dos palabras
defiéndeles en mi ausencia
porque en ellas te traigo futuro

Escarba en un jardín de paciencia
un recuerdo bien hondo
y cuando me marche
entierra este horizonte en él.

De la tierra donde lo entierres
crecerá un mango hermoso
que te recordará al de niño
su sombra será mi falta
y a cambio de nostalgia
te traerá la alegría de antaño.

Volveré cuando me dejes volver
llegaré cubierta de barro y polvo
recuerda que yo mientras
estuve librando una batalla al pasado

Limpia mi mirada entonces
cubierta de ausencia y sogas
seré dócil en tu limpieza
permaneceré callada
en tanto vuelvas a reconocerme

Seré aquella de antes
la que te llevó un horizonte
para que lo enterraras

ahora mira a lo lejos
¿ves? llevaba futuro
y dos palabras:

está amaneciendo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Alma a tierra


Me dueles,
me abrasas por dentro
como herida de bala abierta

Desde la trinchera
defiendo el horizonte
lanzando piedras de futuro
que llegan hasta  tocar
la puntera de tus zapatos.

Este ataque de silencio
viene ganando terreno
desde hace ya
por lo menos un siglo
sin embargo
no ceso en mi defensa
ni pienso hacerlo.

Me dueles y me canso
pero si abandono esta resistencia
traicionaré a la promesa aliada
y ya nunca
volveré a confiar en mi.

El cielo de tu boca
es motivo suficiente
para emprender una defensa
a muerte si es preciso

Por tu voz
lanzo mis piedras
de caliza porosa

Por tus palabras
lucho alma a tierra

Por tu tacto,
por tu tacto acaso
he de ganar esta guerra.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Corazón

Lo tengo aquí
metido dentro
susurrando mares
arenas
soles naranjas
frutas prohibidas

Lo tengo aquí
casi muerto
en debate constante
abatido
quizá cansado
flotando sobre palillo

Lo tengo aquí
envuelto
decorado a flor
bailando a ritmo de silencio
revestido de plastelina
con baño de alquil.

Aquí lo tengo
en puño dentro
deseando gesto
que retire los dedos
uno a uno
y lo saque del exilio
devolviéndole al pecho.


Es solo un corazón
no temas
es pequeño
prematuro
recién parido
y tiene un soplo
venido de otro mundo
pero es tuyo

cógele

o morirá de frío.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sombra

Bajo la sombra del árbol
los recuerdos se refrescan
los latidos persistentes
hacen eco entre las hojas
y las promesas a medio cumplir
alborotan las ramas
que andaban sujetando al otoño


Una nube anclada a la tristeza
presume serena en la cima de la montaña
se convierte su llanto
en hielo de madrugada
y su sonido es un crujir
de quejido constante
convertido en balada
de lo que puedo ser
y no es.


No tengo miedo al invierno
sino a la hibernación del latido
al entierro del compromiso
al silencio que abre brecha
entre tus pensamientos y los míos.


Ojalá.


Ojalá pase el frío dejando gloria
ojalá que ojalá
sea algo más que una palabra hueca
que solo carga un techo de esperanza


Ojalá la sombra
de mi querido árbol
no deje de alumbrar
las palabras que te escribo
y te lleguen rápido
rapidito
antes de que  el otoño
acabe con él
y luego conmigo.




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Yo y el mundo

A veces pienso que la vida es como los hilos y madejas de lana que Doña Paquita vendía en su mercería. Doña Paquita tenía aquella pequeña tiendita en el barrio con aquella pared llena de cajones estrechos de pomo blanco que contenía cientos de bobinas de hilo de coser en mil tonalidades; el cajón de los verdes, de los azules, de los violetas, y al abrirse un arco iris de hilos se abría ante mis ojos. Y luego estaban los botones, recuerdo ir con un botón de nácar rosado y cuatro agujeros en el puño de mi mano y dejarlo encima del mostrador de cristal transparente de la tienda de los hilos. “Quiero uno como este”, decía con mi pequeña voz a Doña Paquita mientras cruzaba los dedos con la mano que escondía tras la espalda para que lo encontrara igual, como si de un milagro se tratase. Doña Paquita se ponía las gafas que siempre llevaba colgadas al cuello y empezaba a tirar de los pomos blancos y abrir cajoncitos de madera que contenían cientos de botones cosidos a telas, sin perder de vista el botón de muestra, hasta que de uno de ellos sacaba uno casi igual, quizá un pelín más grande y en vez de cuatro agujeros con solo dos . Dos pesetas, me decía. Su trabajo de investigación y el milagro de que en aquella tienda tan pequeña estuviera el botón más parecido al de mi chaqueta de los domingos solo valía dos pesetas!. Otras veces acudía a Doña Paquita para llevar a coger los puntos de las medias de mi madre; eran medias color carne que habían sufrido o bien los achaques del tiempo o un enganchón desafortunado con el carro de la compra, con la aguja de ganchillo o con la uña que se la había roto fregando los cacharros. La carrera era evidente y había que cogerla antes de que se hiciera más ancha y más larga. Doña Paquita metía la media en una bolsa de plástico transparente con un papelito en el que ponía el nombre de mi madre y una fecha, hacía otro igual y me lo daba a mí. Para el martes, decía. El martes acudía con mi papelito de hoja arrancada de cuaderno y ella buscaba la bolsita con la media de mi madre en un saco enorme llenito de medias que ya no estaban rotas; revolvía pacientemente mirando las decenas de bolsitas leyendo los nombres, hasta que encontraba la mía. Yo me entretenía mirando los mil ovillos de lana de colores fantaseando con el color de mi próximo jersey. Aquellas medias parecían nuevas después de pasar por las manos de Doña Paquita y su paciente coser.


Un día llegaba la mañana en la que iba con mi madre a elegir la lana con la que me tejería un nuevo jersey para el invierno; miraba los ovillos y extendía mi mano para señalar aquella que tanto me gustaba. ¿Al peso o en ovillo? Decía Paquita. Al peso. Contestaba mi madre. Con dos madejas será suficiente. Al llegar a casa me ponía a devanar aquellas madejas para hacerlas ovillos. Buscaba una punta, me colocaba la madeja entre los brazos y durante una hora me convertía en bastidor hasta que se convertían en ovillo bien gordo y prieto. Ella sentada en la banqueta de madera junto a la estufa de hierro y yo con mis brazos en forma de ele sujetando la lana y observando como movía las manos haciendo que aquella bola creciera bien rápido, y mientras unidas y separadas por un hilo de color es uno de los recuerdos de otoño más acogedores que tengo.



La vida va pasando, intento contar y desentrañar los recuerdos, las cosas que han ido pasando, el porqué sucedió o porqué no sucedió aquello, en lo que fue equivocado o acertado, y me viene a la cabeza aquella tienda. La vida es un carnaval de tejidos, hilos, botones que nunca son iguales, bobinas de hilos de colores, lanas de color rojo, medias rotas, nombres en papelitos con fechas. La memoria es aquella pared llena de cajoncitos de madera estrechos con pomo de cerámica blanca, basta con tirar de él y una parcela de la vida se abre en distintas tonalidades, el cajón del gris, del verde, del rosa; todo está ahí, distintos colores y diferentes gruesos de hilo; los más finos y frágiles y los más duros y resistentes, con todos hemos cosido nuestras cosas. A los fracasos no hace falta más que cogerle los puntos; unas buenas manos y paciencia hará que ésa carrera sea remendada y luzca como el primer día; de ella queda un papelito con un nombre y una espera. Los proyectos lucen como aquellos ovillos de lanas sabiendo que un día se convertirán en jersey.


Hay veces que solo somos madeja de lana al peso, sin devanar, posiblemente con más de un nudo escondido dentro. Ésa madeja solo necesita unos brazos para sujetarla y una mano que busque la punta y comience a tirar hasta convertirla en ovillo.


Alguien tira del hilo de mi vida convertido en madeja y estoy unida a esas manos de forma irremediable.


El título de este cuento es este gracias a mis compañeras y al gran trabajo que hacen.

martes, 8 de noviembre de 2011

El hombre y la luciérnaga


Su mano sostenía la única luciérnaga que quedaba en aquellas tierras después de la riada. Aquel diminuto gusano en la palma de la mano con su diminuta luz era el único en su especie; mirando la pequeña luciérnaga triste y asustada, recordó de repente aquellas noches en las que se sentaba en la ladera del río y las luces de las luciérnagas parecían un espejo del cielo. Se acordó también entonces que ya no contaba estrellas, que hacía mucho ya que no se percataba de su mágica existencia, que había asumido las noches debajo de la bombilla del flexo del escritorio o mirando hacia arriba bajo un techo y una lámpara que no hablaban, pero el cielo, ¡oh el cielo estrellado de aquel lado del planeta! ése siempre le había dicho tantas cosas!. Miró hacia arriba y observó las formas caprichosas de las estrellas, escribían nombres, risas, recuerdos … volvió a mirar su palma de la mano y allí tenía su insignificante luciérnaga, su única estrella tangible .

La llevó a casa, metió el coquito de luz dentro de una caja de zapatos con la tapa agujereada junto con dos o tres brotes de morera y la dijo: “psss… tranquila, deja que piense qué hago contigo, volveré, recuerda que eres la única superviviente de tu especie y yo, yo he entendido que te necesito para que me alumbres el suelo que piso, de ti depende que el cielo vuelva a reflejarse en los alrededores de mi casa. Te necesito, pero debo pensar qué hago contigo."

Ella se quedó esperando encerrada en aquella caja de cartón alimentando su desvalido cuerpo con aquellos brotes verdes arrancados del árbol, sabiendo que debía luchar por mantener su pequeña luz; su luz era lo único que podía salvarla, si dejaba de lucir él volvería a encerrarse y a olvidarse del cielo y las estrellas tangibles.

Y siguió respirando a través de los agujeros confiando en su vuelta.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tregua

Para quien vive en la lucha
una tregua es un cementerio
una mentira
un pozo llenito de nudos de gargantas
un purgatorio para los asuntos pendientes
una tortura a la paciencia

Una tregua
es la cadena perpetua al minuto
el horizonte en la tierra plana
la quietud de los océanos
el silencio engañoso de los pájaros.

No hay tregua
para los que luchan
ni cárceles transparentes
para los que aman
sólo banderas blancas
que sirven de mortajas

lunes, 24 de octubre de 2011

Bajo el paraguas


Bajo el paraguas sucede todo
todo se detiene
el mundo se torna horizontal
los murmullos ocres vuelan
se escapan de los zapatos
con suelas empapadas

un siempre
queda suspendido
encerrado en la gota de agua
que nunca llega al suelo

un nunca
se resbala
se desliza por el nylon negro
hasta llegar al siempre
y allí, amarraditos
se alían
en un pacto de lluvia

Bajo el paraguas
todo es seguro
nada pasa
las miradas son misterios
que no encierran respuestas

el gesto breve
de una mano
retirando el flequillo
es un secreto virgen
el beso
una duda permanente.

Bajo el paraguas
los brazos
buscan el tronco de árbol
las piernas
se entrelazan al ritmo átono
del baile del mundo.

Todo gira  mientras llueve
salvo ella
que observa bajo el paraguas
a la gente que busca
imperdibles en los tejados
adoquines en las nubes
compañías
que les sirvan de impermeables

Pero ella cree que está a salvo
en su mundo bajo el paraguas
se agarra a él fuertemente
observa
y mientras
espera a  que llegue el huracán
que se la lleve volando.

miércoles, 13 de abril de 2011

Silencio


Callarán hasta las ramas de los sauces
que rodean la que fue nuestra casa.

Las hojas del otoño
caerán mudas en noviembres infinitos
y su caída
será lluvia silenciosa
teñida de ocres y amarillos.

El viento será cómplice
de este crimen pasional de otoño
y a partir de entonces
entre tu bosque y el mío
un desierto mudo
crecerá como enredadera eterna.

Las palabas entre nosotros
serán recluídas en la libertad que nos prestamos
y una vez  nos abandonemos
no habrá tortura
ni garrote vil
que fuerce una queja
ni siquiera un crujido de lamento
capaz de despertar este silencio de desierto
y esta distancia planetaria.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Poeta en el exilio


Después de una revisión exhaustiva
de cuentas y obligaciones del estado
el poeta
contra todo pronóstico
ha perdido la locura
y se ha vuelto cuerdo.

Del rizo de su melena
ya no crecen rosas de nostalgia
ni margaritas de miel
tan solo tareas y rutinas
descritas con absoluta rigidez
en una agenda multiusos.

En su cuaderno de una raya
ya no hay escritos de silencios
ni memorándum de abandonos
ni descripciones exactas
acerca del vuelo efímero
de la mariposa de los olmos

En su lugar
balances y gráficos
con líneas de colores fluorescentes
han dado un golpe de estado al verso
que escapó despavorido
ante tanta sensatez dictatorial

Los calendarios ocres
la balada manuscrita
la melancolía amarillenta
la protesta
la lírica
todas
después de haber sido torturadas
han sido llevadas al exilio.

El poeta
ya no es poeta
y la calle libertad
ha quedado vacía.

martes, 22 de marzo de 2011

Huelga



Hoy no puedo fabricar palabras
hoy, tristemente
he de secarme cerca de la fuente
y cristalizarme en un pestañeo de primavera

Te quiero tanto como te odio
pero he de callar
ser parte del silencio absurdo
sin perder la vista al vuelo del abejorro.

Abandonaré los escritos
en tanto te vea seguir
golpeándote en los cristales
mientras te sigo odiando por ser débil
y queriéndote tanto
por ser débil.

Esta fábrica de palabras
ha de parar de forma indefinida.

Declaro una huelga a las verdades
y de momento
no hay sindicato
con el que pueda llegar a un acuerdo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Relativo

Lejos de las estrellas
cerca del cielo.

Lejos de la caricia nocturna
cerca del beso olvidado.

Lejos del caudal del río
cerca de la plaza que ríe.

Lejos acaso del llanto
cerca acaso de la calma.

Lejos de la tierra eterna
cerca de la arena cálida.

Lejos de sus manos
cerca de su aliento.

Lejos de sus miradas
cerca de sus voces.

Lejos de ti.

Cerca de ti.

miércoles, 23 de febrero de 2011

A un gato


No son más silenciosos los espejos
...ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño

Jose Luis Borges

martes, 4 de enero de 2011

Testamento 2010

En este año

ya moribundo
hago un testamento
de las cosas que me trajo
y de las que me desprendo

No es original
este legado de pasados
pero no por ello
dejan de ser mis cosas
ni dejan de ser pasado

Dejo el manual de buenas conductas
para los que vengan a necesitar
el saber estar en cualquier sitio
ya me gané yo mi sitio
a fuerza de estar donde debo.

Dejo mis ataques de soledad repentina
las sonrisas de medio lado
y la emisora de radio de voces tristes
El cepillo de dientes ensangrentado
el teclado de letras borradas
y el disco duro repleto
de archivos inútiles de otro tiempo.

Apunto en este testamento
más de una tristeza absurda
varios sentimientos de culpa
y así como cien dudas
pendiente de que el tiempo
termine resolviendo

Me quedo sin embargo
para este año que empieza
este lustro que viene
esta vida pendiente
con el recuerdo imborrable
de los que ya no están
ni conmigo ni con nadie
con los que ya no están
sólo conmigo
con los que estuvieron
solo un momento
y se quedaron para siempre
y por supuesto
con los que están
y son una prolongación
de mi misma.

Agradezco a Benedetti
su testamento de miércoles
sus ánimos involuntarios
y las palmaditas transparentes
que ha dado en mi espalda
para que inventaríe
esta retahíla de abandonos

martes, 14 de diciembre de 2010

Perdido en lluvia

Y el hombre se perdió en la lluvia.
Se escapó por la acequia
del medio de la calle
el lamento
pobre
de sus versos

Se perdió el beso
mojado de lluvia
en un chaparrón
repentino
de explicaciones huecas

El hombre se perdió en la lluvia.

Murió el hombre
fusilado
contra la pared
del cementerio de poetas.

Cedió la montaña
se arrancaron los árboles
y quedó hundido el hombre
en un lodo espeso
de evidencias.

Y después de la lluvia
y contra todo pronóstico
el sol
ya no salió nunca.

Fue una tormenta
de olvido aquella
llovió tanto
que su corazón
quedó inundado
y se convirtió en pecera.

Se perdió en la lluvia el hombre
y ya no volvió a escribir de ella.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El jardín



Tengo un jardín en mi ventana.

Tengo cinco macetas
llenas de tierra de otro mundo
con sustrato de recuerdos
en el que crecen flores de futuro.
Cada mañana
me preocupo de regar mis flores
y ellas me sonríen agradecidas
abriendo sus pétalos de mariposa.
Tengo una regadera roja
que relleno de lluvias pasajeras
con las que mojo sus tristezas
y así
van creciendo con raíces de roble
y tallos de alambre

Tengo un jardín en mi ventana
pendiente de ser transplantado
a la tierra que terminará llamándome
y a la que yo serviré de abono

jueves, 18 de noviembre de 2010

... el amor de los mayores

... Entonces, no se sentían ya como novios recientes, y menos como amantes tardíos. Era como si se  hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubiera ido sin más vueltas al grano del amor. Transcurrían en silencio, más allá de las trampas de la pasión, más allá de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los desengaños: más allá del amor. Pues habían vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte.

Fragmento de "El amor en los tiempos del cólera" (G.G.Márquez)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Rayuela

Y en la noche
un soplo de voz
me llega por debajo
de la almohada

Un juego infantil
entre sus manos
un dibujo a tiza
pintado en el suelo
una figura geométrica
tirada en el piso

y entretanto
en algún lugar
de la línea blanca
que va pintando
el ronroneo
de la lectura
me quedo dormida
en una calle de París.

domingo, 24 de octubre de 2010

Ladrones de la juventud


(Artículo sobre la Juventud de los años cuarenta en España)


Es dudoso que a los jóvenes de cualquier época les haya interesado alguna vez saber algo de los jóvenes de épocas remotas, sobre los años mozos de sus mayores. Todo lo más, hojean con indiferencia el albúm de viejas fotografías, sobre las que ya, adelantos de la ciencia, el tiempo no se pone amarillo.

Cuando era yo el joven que contemplaba las fotos de mis padres y de mis abuelos, aquellas modas arcaicas – nada menos que de diez o veinte años antes-, me hacían reír.

Mucho tiene que haber cambiado las cosas para que existan hoy muchachos cuya curiosidad las incite a enterarse de lo que nos ocurría a nosotros cuando éramos como ellos. Pero aceptando el supuesto de que a algunos les interese saber cómo nos abrimos a la vida o la vida se abrió para nosotros en los años de la postguerra, me atrevo a pedir, que por favor, hagan un gran esfuerzo intelectual; que recurran también a la fantasía, a la imaginación.

Imagínense a unos jóvenes- como jóvenes, en edad militar – que acaban de terminar una guerra disparatada y salvaje y empezar otra que llegará a ser mundial y que, por civilizadísima, acabará siendo devastadora.
Imagínenselos sin movida, sin televisión, sin pantalones vaqueros, sin barbas, sin navajas, sin poder utilizar el coche de papá ni tener el propio, sin motos, sin chicas en su pandilla, sin chicos en la pandilla de ellas, sin top-less, sin cámaras de fotos, sin drogas mayores ni menores, sin música rock, sin voto, sin vídeo, sin apartamento, ni sótano, ni buhardilla pintoresca, sin almohadones por los suelos ni posters en las paredes, sin nevera, ni coca-cola, sin comics, sin ordenadores, sin juegos electrónicos, sin guitarras eléctricas, sin llave del portal, sin hamburguesas, sin discotecas, sin bares de copas, sin noche, sin viajes, sin dinero.

¿En qué tiempo remotísimo y olvidado pudieron existir esos jóvenes? ¿Cuántos siglos antes del primer día de la creación? ¿Y dónde vivieron, si era vivir lo que hacían? ¿En qué remotísima galaxia?. No hay que exagerar. Por sorprenderme que parezca, existieron –existimos- , en los años cuarenta, hace muy poco tiempo, y aunque no tuvieron nada de lo que acabamos de enumerar, gozaban a veces de la vida, de su amanecer, y en los cielos oscuros vislumbraban relámpagos de esperanza. Porque, como dijo alguien “el hombre es tan admirable que, a pesar de todo, consigue ser feliz de vez en cuando”.

No vivieron en una galaxia desconocida ni en tiempos anteriores al mundo, y algo tuvieron, tuvieron mucho, tuvieron muchas cosas con las que, insensiblemente, fueron formando, para el recuerdo, el divino tesoro de la juventud.

Teníamos los jóvenes de entonces para nuestra formación de ciudadanos, cuarteles, Frente de Juventudes, servicio militar de tres años – para algunos amigos míos fue de más de seis-, División Azul, milicia universitaria, Formación de Espíritu Nacional, servicio social femenino (excepto para las putas y las actrices).

Para nuestra vida íntima teníamos familias que nos protegían y nos regañaban, amigos, novios formales con entrada en casa y petición de mano, confesor en muchos casos (para los muy de derechas era “director espiritual”), parientes en la cárcel o en el exilio.

Para la cultura teníamos algunos libros, censura, libros argentinos de contrabando, censura, claqué en los teatros, censura, colegios de curas, universidades casi sin catedráticos.

Para alimentarnos y protegernos de las inclemencias del tiempo teníamos unas gabardinas con grandes bolsillos en los que llevábamos higos secos y castañas pilongas; teníamos también boniatos, extraperlo, Auxilio Social, pipas de girasol y cartilla de racionamiento. Y teníamos lo más necesario para comer: HAMBRE.

Para entretenernos y para la vida en general teníamos muchas más cosas: misas, procesiones, verbenas en las calles y a la orilla del río, paseos interminables poblados de confidencias, mujeres hermosísimas para mirar – estallantes de primavera, vestidas de negro en Jueves Santo-, libros de las razas humanas para ver desnudos, travesías, fútbol, metro, urinarios, hambre, bodas y bautizos, dominó, mus, brisca y tute, panderetas, espectáculos de revista española muy picantes, censura, cafés para pasarse las horas muertas ante una sola consumición, hambre, casas de putas (con prostitución sólo femenina), cartilla para el racionamiento del tabaco, ladillas, sífilis, purgaciones, blenorragia, trajes de chaqueta (aunque fuera sólo uno) con su corbata y sus cuellos postizos para ahorrar lavados, serenos, piojo verde (o sea tifus exantamático, lo que llaman tifus de la guerra), medias de cristal si se conocía a alguien que viajase a Lisboa, fútbol, avitaminosis, foruncolosis, radio, Boby Delané, folclore, hambre, películas americanas, censura, películas españolas, censura, huchas con cabezas de negros, chinos indios para las misiones, multas por acariciar, oposiciones, hambre, salvoconductos para viajar dentro de España, jazz, “La Codorniz”, “Marca”, fijador para el pelo, hambre, brillantina.

Y sucedáneos, muchos sucedáneos, incontables sucedáneos, algunos de los cuales llegaron a causar el asombro de países extranjeros. Sucedáneos del café, del azúcar, de la lana, del algodón, de la goma arábiga, de los huevos fritos, de las suelas, de la paz, de la convivencia, del orden, de la vida. (Iba a haber puesto también “de la libertad”, pero no habría sido cierto, puesto que no se inventó ningún sucedáneo).

Hubo en aquellos tiempos otros jóvenes, muy pocos, escasísimos, que tenían criados y automóviles y fincas y caballos y calcetines de seda natural para el smoking y amantes del postín y parientes en el partido y en los ministerios, pero de esos yo conocía a muchísimos menos.
.....

En la batalla de Skerewsbury, corría el año 1403, los dos Enriques, Heissporn, hijo del conde Northtumberland, y el Príncipe de Gales, combaten cuerpo a cuerpo. La espada del Príncipe taspasa el pecho de Heissporn, y ése exclama en su agonía, con verbo poético que le presta Shakespeare:
          -¡Oh, Enrique, me has robado mi juventud!.

Quizá sólo la muerte puede robarle a un hombre la juventud, pero la perspectiva de los años nos hace a veces pensar que nuestra juventud puede haber tenido otros ladrones.

Fernando Fernán Gómez, actor y escritor (1921-2007)

En la foto: Marcelino Mogrovejo

jueves, 14 de octubre de 2010

En sueños

Si algún día
casi de forma obligatoria
has de recordarme
y mi aroma te escala
hasta el embozo
de la sábana
que cubre tu barbilla,
muerde una galleta de canela
y recuérdame
viajando en sueños
a las montañas del Tíbet.

Si algún día
no te queda más remedio
que pronunciar mi nombre
y así recordarme,
roba la sonrisa de cualquiera
y dibújame en una servilleta
en forma de garabato
y borrón y cuenta nueva.

Y si un día
quieres volver a verme
búscame entre las páginas
del libro ajado
que portas en tu mochila

me encontrarás prendida
de un verbo nostálgico
o haciendo equilibrismo
sobre el renglón torcido
de la carta que no llegaste a terminar.

martes, 21 de septiembre de 2010

Mi credo


Creo en el momento
en el instante
en la décima de segundo
en el que todo se torna claro y simple.

Creo en la libertad de las voces
en la fuerza de un gesto breve
en la grandeza de la mirada
del ciego que cruza la calle olvido.

Creo en el aire que respiro
así como dieciocho veces por minuto.
en la huella fosilizada
que algunos abrazos me dejaron.
y en el tatuaje beso
de los amores que se fueron

Creo en la huida sanadora
En la palabra llave
En la rebeldía de los cuadernos
En el futuro
En la solución

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Dame



Dame en la mano abierta
un pedazo de frase que piensas
si acaso una sílaba
un pétalo marchito caído
una migaja del corazón que sustentas
una dulce caricia
con la punta del dedo índice
que alimente este cuerpo desvalido
escuálido y moribundo.

Dame una limosna
en esta mano abierta
trae a mi crepúsculo vagabundo
un techo que me quite del frío
una bocanada de aliento
que despegue las pestañas
de estos ojos desiertos.

Dame en esta mano abierta
un trocito de futuro
un pedazo de teja
una ramita de junco


lunes, 6 de septiembre de 2010

Estrellas


Un día
contaste las pecas de mi cuerpo
como quien cuenta las estrellas del cielo
una vía lactea de deseo
un amago de cordura
una quema de verdades

No había nada
salvo mi cuerpo
y un cielo oscuro.

lunes, 30 de agosto de 2010

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

Idea Vilariño (1958)